Lo que pasa cuando una embarazada se hace inquebrantable

Labor de parto en casita Fotografía Gabriel Valencia

Labor de parto en casita
Fotografía Gabriel Valencia

Al contrario de lo que muchos piensan, la fortaleza de una mujer es increíble. La capacidad de formar un bebé dentro de ti, y cargar con el peso extra que provoca caminar como un pingüino (sin dejar de mencionar la fatiga y malestar que le causa a algunas) por un tiempo de más o menos 40 semanas, es de fuertes.

Poniendo aparte cualquier condición especial donde el doctor lo prohíba, descubrir que la mujer embarazada es capaz de bailar, manejar, hacer squats, y tener una rutina de ejercicios normal, me confirmó que somos verdaderamente impresionantes.

En mi caso mi embarazo pasó más rápido de lo que esperaba, ayudó mucho que pude mantenerme trabajando en la post producción de mi película “Un 4to de Josue”, entrenando en el gym, cocinando mis platos favoritos, y limpiando mi casa como de costumbre (bueno, en realidad limpiando un poquitín más de lo normal, me cogió con ser Monica de Friends durante la barriga) … Fue un periodo lleno de emociones y expectativa, curiosa de saber si sería Martin o Mar quien nacería, ya que no quise saber el género del bebé hasta el final, un reto verdaderamente difícil cada vez que me hacía una sonografía.

Mi plan de parto aprobado por mi doctor/a era mantenerme activa, hacer ejercicio durante todo el embarazo para disminuir las probabilidades de requerir una cesárea, crear resistencia para soportar el parto, y tener una recuperación mucho más rápida. Sabiendo que en última instancia, en caso de que surgiera una emergencia y necesitara una cesárea, experimentar el nacimiento y luego abrazar a mi bebé que creció en mi cuerpo todos esos meses iba a ser hermoso de todas formas. Pero mi preferencia era esperar que naturalmente mi bebé decidiera cuando estaba listo para nacer, y dejar que la naturaleza siguiera su curso, sin inducción.

Cuando cumplí 38 semanas fui a un chequeo de rutina, y a pesar de contar con un resultado óptimo (10/10) en mi perfil biofísico fetal (prueba que se realiza para saber si bebé está bien) mi doctor/a me dijo que "necesitaría una cesárea de emergencia al día siguiente”. ¿Qué? Primero, si es una emergencia, ¿por qué debo esperar al día siguiente? Si el bebé realmente estaba en peligro me estarían admitiendo de inmediato, ¿no? Algo dentro de mí me decía que la razón por la cual me quería hacer cesárea no era una urgencia.

Salí del consultorio volando, asustada, y afligida. Llamé de inmediato a mi querida doula de parto Sary, quien con toda la dulzura del mundo me abrió los ojos y me explicó que una de las explicaciones más comunes que las mujeres reciben de por qué necesitan una cesárea es la frecuencia cardíaca del bebé, en algunos casos algunos médicos y enfermeras no les gusta cómo se ve el trazado del corazón fetal, y estudios muestran que la correlación entre las tiras de aspecto dudoso y los bebés nacidos por cesárea que estaban realmente en peligro tiene una tasa de error del 99%. Es decir, 99% del tiempo esos bebés están bien. El ritmo cardíaco normal del feto varía entre 120 y 160 latidos por minuto. Se habla de bradicardia fetal si el ritmo de base desciende por debajo de los 100 latidos por minuto durante más de 10 minutos, y de taquicardia fetal si está por encima de los 160 latidos durante por lo menos 10 minutos. El ritmo cardiaco de mi bebé se mantuvo entre 120 y 160, ese día tenía una basal de 120/117 pero fui monitoreada por solo unos minutos y ese fue el motivo que me dieron para hacerme cesárea, aún con una basal entre 120 y 160 en mi monitorización fetal reciente.

Tuve una corazonada, y recomendada por mi profesora de yoga prenatal consulté con otra doctora, quien resultó ser maravillosa, y mi salvadora. Me calmó y brindó apoyo, asegurándome que todo estaba bien y que todo iba a salir bien, y así fue, 10 días después nació mi beba de parto natural sin inducción ni anestesia. Hice más de 24 horas de labor de parto en casa junto a Sary, usé mi pelota de yoga para hacer ejercicios durante mis contracciones, que me ayudaba a no solo aumentar centímetros de apertura, también a aguantar el dolor. Fue muy lindo hacer la mayor parte de mi labor en mi hogar, me sentía cómoda y pude compartir con mi perrita Brisa un rato, lo cual sentí que ayudaba el proceso. Con 8 centímetros partimos al hospital a las 2AM, y allí luego de múltiples cuclillas para abrir esos últimos 2 centímetros, el amor de mi coach (mi media naranja Gabriel jajaja) quien literalmente parió conmigo porque sus palabras de aliento no faltaron, hasta puso música para bailar conmigo, y entre él y mi doula me brindaron soporte físico sosteniéndome uno de cada lado para dar a luz en posición de cuclillas encima de la cama. Una bella locura, así nació Mar, una hermosura de 8 libras y media, con 51 centímetros.

Aunque cambiar de médico fue una situación difícil, ya que pienso que sus intesiones no eran malas y le tenía mucho cariño a esa doctor/a, me mantuve firme y no perdí de enfoque la forma en la que quería traer a mi bebé al mundo dentro de las posibilidades. Solo una emergencia iba a frenar el tipo de parto que quería tener. Mis pasadas experiencias me enseñaron a no quedarme brazos cruzados cuando algo me parece irrazonable. Y dar a luz es un proceso completamente natural, a menos que las circunstancias amenacen contra la salud del bebé o la madre y lo vuelvan un procedimiento medico. La forma en que una mujer da a luz no la hace más o menos madre, lo importante es que, fuera de cualquier riesgo, sea ella quien decida como quiere traer a su bebé al mundo.

Horas finales de labor de parto en hospital. Fotografía Gabriel Valencia

Horas finales de labor de parto en hospital.
Fotografía Gabriel Valencia

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Empoderemos a las futuras Madres

Photo Gabriel Valencia (Horas finales del parto en hospital)

Photo Gabriel Valencia (Horas finales del parto en hospital)

Es incomprensible para mí como un periodo tan maravilloso como el embarazo, puede verse perjudicado por estereotipos, mal entendidos, o mitos de como una mujer embarazada debe verse, sentirse, o actuar.

El proceso de embarazo y la maternidad es un momento donde puede florecer empoderamiento, si nos permitimos confiar en nosotras mismas y nuestra fortaleza. Esto es muy difícil, porque muchos de los comentarios y consejos que recibimos parten de inseguridades o malas experiencias, en lugar de brindar aliento y soporte.

Después de hablar con varias embarazadas, destaco  los siguientes consejos y comentarios:

-“Aprovecha y haz tal cosa porque no lo volverás a hacer.”
En la vida lo único constante es el cambio, y los cambios pueden ser positivos.
 
-“Qué grande o qué pequeña está tu barriga para el tiempo que tienes.”
No hay guía de como debe ser una barriga, cada mujer es diferente, y vienen de diferentes formas y tamaños.

-“Nunca podrás perder el peso que ganas durante el embarazo.”
No te montes presión o te dejes oprimir. ¿Qué importa aumentar algunos kilitos, si te sientes bien, no afecta al bebé, y estás en salud? Todo cae por su propio peso, y con  un poco de brío eventualmente tu cuerpo retomará su curso después de parir.

-“No te abajes, o hagas fuerza”
Dependiendo de la condición, la mujer embarazada no está enferma; la mujer embarazada es fuerte y totalmente capaz de bailar, hacer squats, y tener una rutina de ejercicios para mantener los músculos tonificados, lo cual te sirve de mucha ayuda durante el parto.

-“Necesitarás cesárea por x o y razón.”
No tengas miedo de buscar una segunda opinión. Infórmate bien si esa razón es motivo suficiente para interrumpir tu gestación, si no es una necesidad o una urgencia, y puedes y quieres esperar que naturalmente tu bebé decida cuando está listo para nacer, dejar que la naturaleza siga su curso es lo mejor.

Estas 40 semanas me han servido de crecimiento personal y esclarecimiento. Las personas siempre tendrán su opinión y sugerencia, pero en muchas ocasiones están mal informadas, o ese dato no aplica a tu caso, y aunque las intenciones no sean maliciosas, aveces causan más daño que bien. Hay que aprender a tomar y dejar, tener la valentía de llevarnos de nuestra intuición y nuestra corazonada. Contamos con un conocimiento profundo al cual logramos accesar mientras más estemos conectados con nosotros mismos y escuchemos lo que nos dice nuestro cuerpo y alma.

El mejor Rol de mi vida

Photo by Dilia Oviedo Luciano

Photo by Dilia Oviedo Luciano

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He tomado este papel de -futura madre- como una oportunidad increíble para conectarme con mi cuerpo de una manera amorosa y amable. Cuidadosamente escuchando mis necesidades, tratando de mantenerme cerca de una versión más sincera de mí misma. No poniéndole mucha atención a lo que siento que no aplica a mi y a mi criatura. Hay una sobrecarga de información, muchos mitos sobre el embarazo, es difícil distinguir el hecho de la ficción.

Mi embarazo me hizo pensar en mi presencia en las redes sociales, cómo sentimos la necesidad de publicar cada pequeña cosa, aunque es realmente saludable mantener cierta intimidad de la web. Y cómo nos sentimos tan influenciados por lo que la gente publica, buscando un ideal inalcanzable de perfección. No estoy en contra de buscar una mejor versión de ti mismo, pero cuando la cirugía innecesaria, las dietas intensas y las rutinas de ejercicios de alto riesgo sin supervisión se convierten en una norma, debemos preguntarnos: ¿estoy haciendo esto por mí? O estoy siendo presionado a cambiar para obtener la validación de los demás?

He estado guardando este pequeño maravilloso secreto de las redes sociales durante 8 meses, porque realmente disfrutaba decirle a la gente la noticia en persona y obtener una sonrisa espontánea, un abrazo genuino y felicitaciones cara a cara. Las reacciones sobre mantener mi embarazo fuera de Internet han sido variadas.

Hoy en día si no publicas algo en Facebook o Instagram es como si nunca sucedió. Aparentemente "cuando un árbol cae en el bosque y no hay nadie cerca para escucharlo, no emite sonido." Es una decisión muy personal y respeto a los padres que deciden documentar todo públicamente en la web. Pero algo tan personal como un embarazo pareciera que se encontraría con nada más que comentarios alegres y likes, cuando en realidad algunas mujeres experimentan lo contrario, especialmente aquellas que son parte del mundo artístico. Una critica sobre lo exageradamente grande que esta la barriga o lo pequeñita que esta para el tiempo que tienes de embarazo no falta en el feed… O comentarios redundantes sobre que hacer o no hacer, cuando cada mujer es tan diferente.

Aunque me gusta compartir algunos aspectos de mis experiencias online, con el propósito de exponer y hacer accesible un gajito de mis años dentro de los reinados, y mis recientes hazañas como actriz y realizadora. Me cuido mucho de lo que comparto. Últimamente antes de hacer un post siempre me pregunto como puede afectar a la persona que tiene acceso a mi contenido.

Durante mi embarazo me he visto expuesta a una cantidad de imágenes e información en las redes sociales que pueden poner mucha presión sobre una mujer, estereotipos de como debería de verme y sentirme en esta etapa. Me he concentrado en hacer ejercicios junto a mi entrenador bajo la guía de mi doctora, y una rutina de yoga prenatal, ambas cosas me han permitido cuidar mi cuerpo, mi mente y mi espíritu, sin poner énfasis en como me veo, me enfoco en como me siento, preparándome para el parto tanto física como psicológicamente. Este proceso es muy único para cada mujer, cada embarazada debe consultar con su ginecólogo para saber lo que es adecuado para su caso, no dejarse confundir ni deprimir por lo que ven o escuchan por ahí.

Estoy en un momento de mi vida donde no permito que nada ni nadie me imponga esa imagen corporal única que resulta inalcanzable sin sacrificar la salud corporal y mental. Soy como soy, y me siento bien, estoy muy cómoda conmigo misma, con toda imperfección, y me ha tomado mucho llegar a este punto. Más de nosotras deberíamos de librarnos del estrés de perseguir un ideal estético ilusorio promovido por las redes. Más de nosotras deberíamos de pensar en el poder que tiene una imagen, y si estamos aportando a ese “modelo único de la belleza humana”, manipulado por la publicidad y los medios al servicio de las industrias de la belleza, la “salud” y la moda. La vida se trata de vivir la realidad, no de vivir dentro de una vida que fabricas para complacer a los demás.

Cerrare mi articulo con este fragmento del articulo de Acento llamado Tiranía sin Tirano, escrito por Juan Tomás Tavares -“Si no hacemos nada, estamos apoyando esa tiranía de la apariencia en la sociedad de las representaciones. Solo cuando los consumidores exijamos la pluralidad de modelos de imagen corporal, basados en criterios de salud y fenotipos, el mercado nos liberará de la tiranía que somete a tantas personas a las innecesarias torturas del hambre (en medio de la abundancia), de rutinas de ejercicios físicos extremos, del estrés mental y de procedimientos quirúrgicos vanos. Hay que fomentar en las futuras generaciones el concepto de que la belleza reside precisamente en la pluralidad y alternancia, y no en un modelo único para todas las personas.”

Para leer el articulo de Acento "Tiranía sin Tirano" click aquí

CARRERA DE CINE - POST MISS REPUBLICA ¿Los concursos de belleza son una plataforma?

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Todo lo que me hubiera gustado saber.

Recién me reuní con una encantadora participante del Concurso Miss República Dominicana 2017, una estudiante de teatro quien se inscribió en el certamen llena de ilusión, ahora defraudada de ver como funcionan las cosas dentro de este mundo de belleza. Traté de guiarla lo mejor que pude para que no se desanime, le dije todo lo que me hubiera gustado saber cuando estaba en su lugar; me recordó mucho a mi experiencia en el 2012, de pez fuera del agua. Resulta que compartimos antecedentes culturales, ambas somos dominico-italianas, y ambas amamos la actuación. Al igual que esta chica, de jovencita inicié a dar pequeños pasos dentro de la industria de los audiovisuales, vocación que puse en pausa durante mi año como Miss República Dominicana Universo por todas las responsabilidades que asumí bajo el título.

Algo que le inquietaba era si su participación le abriría puertas en la industria de cine. Grandes estrellas internacionales como Sophia Loren, Oprah Winfrey, Sharon Stone, Halle Berry, y la actual wonder woman Gal Gadot, fueron Misses. A nivel local, íconos como Milagros Germán, Mariasela Álvarez, y Miralba Ruiz también lo fueron y cuentan con carreras dignas de admirar. Pero me atrevo a pensar que no todo su éxito laboral se debe a sus participaciones en concursos de belleza. Hay un nivel de trabajo duro detrás de alcanzar tus metas que va mas allá de como te haya ido en certámenes de belleza. Una corona no te facilita el camino, ni es un atajo.

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En mi caso, haber participado en concursos de belleza hizo que mis metas como realizadora e intérprete se volvieran un verdadero desafío. Tenía bien claro qué tipo de actriz y realizadora quería ser. Luego del concurso siempre me buscaban para roles que descartaba porque solo me iban a servir para hundirme más dentro de la categoría de Miss, y como realizadora me ha tomado mucho librarme de ser conocida únicamente como reina de belleza.

Espero haber contestado la pregunta de mi querida compañera actriz Nayibe Tavares-Abel realizada en el artículo pasado, “realmente ser reina te pone una etiqueta de por vida, la cual es difícil despegarse como actriz porque siempre te buscan para el rol de la “chica linda” o de la “cabeza hueca.” ¿Cómo ha sido tu experiencia?”

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Claramente no me identifico con la versión muñeficada de mujer que ha promovido la industria de la belleza...

Por más que intente pasar de página, y aunque muchos expresaron por internet de manera cruda cómo yo no encajo dentro de ese modelo que define la belleza femenina, comentarios que nunca he sabido si tomar como un insulto o como un piropo; 5 años después de mi participación, aún recibo preguntas y comentarios acerca de esa etapa. En vez de perder mi energía dejando que la crítica destructiva me afecte, aprovecho estas oportunidades para intentar contribuir a la iniciativa detrás de romper las normas que ha creado esa industria, normas que marcan estándares físicos que de una forma u otra influencian a toda mujer.

Me habría encantado tener claro desde un principio que la belleza es muy subjetiva. ¿De qué vale llegar a los estándares de la belleza según la sociedad, si eso oprime lo que te hace ser realmente tú? No soy flaca, tengo curvas, soy grandota, tengo facciones mezcladas al ser producto de mestizaje, y no hay nada malo en eso pues no hay un solo tipo de belleza. No permitas que nadie te haga sentir menospreciada.

No puedo pensar en una sola cosa que la directora del concurso no quería cambiar de mí, hasta me creó inseguridades que no tenía, lo opuesto de lo que debería de hacer un buen asesor o mentor. Fue lamentable que la presión que recibí me llevó a sentirme incómoda con mi cuerpo que no cumple con “las normas de belleza”, pero me siento agradecida que después de esta experiencia descarto esas 'normas' de belleza, soy más real, y eso me hace feliz. Definitivamente mi experiencia dentro este mundo no fue en vano.

Mi vida cambió después de volverme Miss RD, entendí con más profundidad la influencia que tienen no solo los concursos de belleza, sino también las revistas, el cine, la TV, y las redes sociales, al ver como yo misma soy resultado de lo que me vi expuesta cuando niña. Esta vivencia me llevó a enfocarme en dejar un buen legado en cada paso que doy.

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Despúes de ser encasillada,

me tomó años de trabajo desprenderme. Finalmente terminé de escribir mi primer largometraje en el 2016, en el mismo año lo produje, incluso tuve la oportunidad de interpretar un papel dentro de este proyecto independiente que realicé junto a mis amigos tras mucho esfuerzo. Una historia jocosa sobre un chico comiquísimo llamado Josué, quien antes de graduarse del bachiller se enfoca en conquistar a su mejor amiga. Tiene fecha de estreno en el 2018 y no puedo estar mas extática de que salga al cine ya, compartir con todos el fruto de años de dedicación.

Mi llamado a trabajar en cine fue muy parecido a la razón por la cual me llamo la atención en primera instancia los reinados: mi admiración por mujeres fuertes, extrovertidas, y seguras, como esas grandes actrices clásicas; por ejemplo Audrey Hepburn quien era Embajadora de Buena Voluntad del Fondo Internacional de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), y al mismo tiempo daba interpretaciones profundamente humanas, e inspiradoras a través del séptimo arte. Me llevó a querer tomar clases de actuación para superar mi timidez, conocerme más, atreverme a ser y dejar mi imaginación volar sin parámetros, también de alguna forma quería aportar a mi comunidad. Algo que la industria del cine me ha posibilitado y estimulado, por estos lados celebramos la diversidad, las texturas, los matices, los sentimientos, es realmente inspirador. La industria dominicana de cine se ha mostrado abierta a hacer todo tipo de película, resaltando diferentes realidades y capturando lo coloridos que somos en este país. Desarrollarme dentro de esta área me ha ayudado a ser, no pretender, y estar orgullosa de quien soy.

Me siento en mis aguas como actriz y guionista, y en un futuro me encantaría seguir explorando la dirección. Justo estudié Dirección de Actores en San Antonio de los Baños, Cuba, y tengo en planes dirigir un proyecto que estoy desarrollando: una película basada en las experiencias de varias chicas que han ocupado el lugar de Miss República Dominicana, que al igual que yo se han sentido presionadas a encajar en un molde irreal.

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Si disfrutas lo que haces y lo haces de corazón, tocaras a las personas por añadidura...

generarás un efecto dominó lleno de positivismo. Permitirte sentir y derribar esas paredes que se van construyendo a lo largo de la vida para “protegernos”, y tratar de mantenerme auténtica mostrándome tal como soy, con todos mis defectos, no solo en plano físico, me ha hecho conectar a un nivel profundo con los demás.

 

 


Tratemos de aportar a un mundo mejor empezando el cambio en nosotros mismos, cada día aprendiendo a ser mejores seres humanos, sea cual sea el ámbito en el que nos desenvolvamos. Para mí el cine es un lenguaje que nos permite retratar la realidad en la que vivimos, nos permite darle fuerza a nuestras voces, ver nuestras historias, imágenes que nos unen a todos. Hay una gran responsabilidad como creadores de imágenes, no solamente es un medio de entretenimiento, también es una herramienta que nos puede hacer evolucionar, enseñándole al mundo por lo que pasa la gente, quienes somos, y quienes queremos ser. Me siento muy orgullosa de trabajar dentro del séptimo arte. De igual forma, por mas incómoda que fue la situación durante mi reinado, no me arrepiento, pues me tomo muy en serio mi rol como defensora y propulsora de una imagen más sincera de la mujer. El alma no tiene color ni forma, y alcanzar tu máximo potencial no depende de nadie más que de ti.

La verdad oculta detrás ser una Reina de Belleza (2/2)

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Durante muchos años me sentía fea. Recuerdo que cuando era niña le pedía a las estrellas, a los pozos, e incluso oraba pidiendo algún día ser fuerte, extrovertida y confiada en mi piel al igual que las mujeres maravillas que veía en la televisión y la pantalla grande.
En el fondo participe en Miss República Dominicana en busca de algún tipo de aceptación. Lo vi como un desafío para superar mis inseguridades ya que durante mi adolescencia se burlaban de mi en el Colegio, y hasta me menospreciaba a mi misma. Realmente pensé que esto podría levantar mi autoestima y servir como un ejemplo de crecimiento personal.

Honestamente no esperaba llegar muy lejos, teniendo presente que no vengo de dinero, o un apellido conocido, y no contaba con la ayuda de patrocinadores, por lo que terminar primera finalista en el certamen represento una gran victoria e incluso una sorpresa. 

Y lo que me hizo sentir más orgullosa era saber que lo que me llevo a obtener esa posición no fue tener el mejor cabello o el mejor cuerpo pero fue dar buena respuesta a una de las preguntas más complejas formuladas en el concurso ese año, me demostré a mi misma que la apariencia es solo una partecita de lo que te hace hermosa. 

Como primera finalista se volvió mi propósito asesorar a las niñas dominicanas con problemas de autoestima, quería ayudarlas a sentirse genial. Me sentí motivada, y gane suficiente confianza para seguir adelante con una carrera actoral. Pero de repente mis planes se pusieron en pausa cuando la ganadora del concurso rompió una de las reglas y fue destituida, pasándome el titulo de Miss República Dominicana 2012.

No creía lo que acababa de pasar. Toda esperanza de llenar los zapatos de Miss República Dominicana terminó para mí al final del concurso. Dicen que cada primera finalista desea que esto suceda, pero en mi caso nunca soñé con ganar nada bajo la sanción de otra persona, esta no era la manera ideal de obtener el título. Era una situación muy desafortunada; hasta me cruzó por la mente rechazar la corona. ¿Cómo iba a aceptar ser la imagen de una institución que había perdido tanta credibilidad y estaba pasando por un escándalo?

Fue difícil e incomodo aceptar esta posición después de lo sucedido, algunos empezaron a decir que venía de una familia rica y que mi padre me compró el título, cuando la verdad es que mi padre había fallecido hacía poco y soy de una familia humilde bien trabajadora. Aquí fue cuando todas mis inseguridades empezaron a brotar nuevamente, me sentí como una infiltrada, sentía que yo no era suficiente para representar a las mujeres de mi país.

Puse mis inseguridades a un lado, había firmado un contrato y si no cumplía sus condiciones podia ser demandada por la Organización de Miss República Dominicana y el canal Antena Latina, quienes eran dueños de la franquicia en ese momento, pero estaban en un proceso jurídico para separarse. Así que decidí que era mejor ponerme los pantalones o los tacones en este caso y asumir mi responsabilidad como primera finalista con humildad, con el compromiso de hacer el mejor trabajo posible como Miss República Dominicana, tomando de ejemplo la personalidad trabajadora y la belleza interior que caracteriza a los dominicanos, incluso bajo condiciones abrumadoras. Quería pensar que si el destino puso esto en mi camino, a pesar de que fue de una manera incómoda, tal vez fue por una razón o misión que no entendería en el momento, porque las oportunidades no son resultado de la casualidad. Hay un dicho que dice: "La yagua que esta para uno no hay vaca o burro que se la coma". 

Después de tomar la decisión de cumplir con el compromiso que como niña definía ser similar a convertirse en una súper mujer o embajadora sociocultural del país, las experiencias bajo el título no fueron super. De hecho, algunas dificultades probaron mi espíritu. La consultoría realizada por la Directora de la Organización en realidad no era la más adecuada para mí. Ingenuamente seguí sus instrucciones, pero nunca sentí que iban conmigo. Durante mi preparación para Miss Universo experimenté lo que vi como falta de respeto, falta de apoyo emocional, y económico, que no me permitieron desenvolverme de manera optima. Lo que hizo que la relación con la directora no fuera tan armoniosa como yo hubiese deseado. Me quiso moldear a un estereotipo falso que a mi entender no iba a resaltar entre las 80 mujeres más bellas del mundo y así fue.

En lo personal yo quería ser autorizada por la organización para trabajar con un fuerte grupo de asesores y entrenadores al igual que otras exitosas Miss Universos Dominicanas como Amelia Vega y Marianne Cruz. Quería conseguir la cooperación y el apoyo que me ayudarán ser una mejor versión de mí misma en lugar de transformarme en otra cosa, quería lograr armonía entre lo que favorecía mi imagen natural y fortalecer mi talento escénico sin oprimir mi personalidad. El reto estaba en lograr un equilibrio que me permitiera estar preparada física, intelectual y espiritualmente para así superar los retos que enfrentaría en Miss Universo, representando a mi país y mi cultura con honor, quería entrenar más fuerte que Rocky Balboa para sus peleas. Hice lo mejor que pude bajo las inflexibles circunstancias. Sin embargo nunca perdí la esperanza de que las cosas mejorarían y en medio de estas dificultades me enfoqué en buscar el lado positivo, ya que miles de dominicanos esperaban un triunfo para la nación, y quería dar a conocer mi media isla caribeña ante millones de espectadores.

Al final nada valió de mucho en el año que participé en el Miss Universo, porque Trump tenia un negocio, y este negocio no involucraba la belleza, ni interna ni externa. Algunas de las semifinalistas eran seleccionadas en base a sus intereses empresariales, robándole la oportunidad a participantes que daban el todo. La presentación al jurado, la evaluación de personalidad y talento, no eran tan relevante como ese breve momento donde te presentaban a Trump, y ahi él hacía su elección, el día antes del concurso final. 

En el 2012 la República Dominicana estaba prácticamente en su lista negra por confirmar que serían sede del Miss Universo y luego reclinar la oferta. Cuando acabó todo caí en cuenta como hasta antes de pisar Las Vegas, la sede del concurso ese año, no tenia chance de clasificar. Me decepcioné mucho, y no porque no quedé en el top 16, sino más bien porque la imagen que tenía de estas organizaciones que admiraba de pequeña fueron completamente destrozadas.

Me hizo cuestionarlo todo, no quería respaldar anticuados ideales patriarcales de la belleza femenina. Las mujeres somos más que un cuerpo. 

Durante mi "reinado" Experimenté de nuevo el mismo bullying que pasé en el colegio, pero esta vez fue un acoso cibernético conocido como cyberbullying, disponible para que el mundo lo vea. Adultos que sin conocerme se dedicaron a la creación de chistes de mal gusto, chismes crueles, mentiras, memes, criticándome destructivamente ... sin tener idea de la verdad detrás del telón o preocuparse por conocerlaLlegue a la conclusión que vivimos en una época donde hay un gran vacío, donde para algunos destruir y pisotear al otro no solo es visto como algo normal, parecen sacarle placer a un acto tan cruel que lo único que causa es dolor, y el aspecto físico parece opacar la belleza interior.

No iba a dejarme vencer por esta experiencia, aunque los comentarios negativos eran difíciles de ignorar, en las cosas que nos causan dolor también hay bendiciones, lecciones ocultas. No puedo negar que muchas personas me dieron una cálida aceptación, le doy importancia y aprecio la energía positiva que muchos me enviaron y todavía continúan enviando, porque sin este apoyo no sé cómo habría seguido llevando el título. He descubierto lo que se puede superar cuando el corazón no deja de tener fe en el ser humano.

Lo que más valoro de haber obtenido este título es el servicio comunitario que hice, donde pude enseñarle a las niñas dominicanas que mantenerte fiel a lo que eres es la lección más valiosa que he aprendido y reafirmado, y es algo que quiero compartir con todos. A veces mantenerte fiel a tus valores y lo que te hace -tú, te trae desacuerdos, pero hay cosas que para mí no son negociables. 

La esencia de un ser humano va más allá de la apariencia externa, va más allá de un color de vestido o de cabello; esto es efímero. Mis aprendizajes permanecerán siempre conmigo y sin duda me han hecho una mejor persona. Una vez te aceptes como eres vas a gastar menos tiempo y energía haciéndote daño o dejando que otros te hagan daño, y tendrás más tiempo para florecer.

Photo by Yael Duval 

Como mujeres, tenemos que trabajar en derribar este falso estereotipo de lo que debes ser, y construir juntos un contenido diverso más saludable para las futuras generaciones de niñas, donde re definamos la belleza como algo que va mas allá de lo que se ve a simple vista, para poder cultivar una relación mas amable y sana con nosotras mismas.

Con este articulo hago un llamado a todos los Dominicanos: No podemos reforzar la idea que las niñas y las mujeres deben de ser valoradas primordialmente por su apariencia física. Los concursos de belleza deberían de celebrar las diversidades, no rechazarlas. En este país somos una mezcla de raíces Taínas, Africanas, y Europea. Somos isleños que nacemos de una unión de razas, tenemos la piel de diferentes matices, somos Dominicanos, y ser Dominicano radica en nuestra personalidad pintoresca, una forma de ser que es inconfundible en cualquier parte del mundo. Dejemos de menospreciar a nuestra Miss República Dominicana, que con mucho orgullo va a representarnos al Miss Universo, vamos a respetar no solo su sueño, también su persona.

Tengo la esperanza de que ahora que Miss Universo (el concurso de belleza más popular del mundo) esta en nuevas manos después de que fue vendido por Trump, tendrá la oportunidad de volver a sus valores originales, con la transparencia de cuando era menos acerca de los negocios, mas sobre el talento y la personalidad. Corresponde a instituciones como esta tener en cuenta el impacto que tienen sobre la vida de chicas jóvenes. 

La verdad oculta detrás ser una Reina de Belleza (1/2)

Photo by Yael Duval 

Cuando reflexiono sobre mi participación en concursos de belleza y la experiencia en Miss República Dominicana 2012, no me quedan dudas que los concursos actuales no son lo que una vez fueron. El significado de reina de belleza y las responsabilidades que vienen con el título han cambiado.

En mi infancia creía tener una idea clara sobre lo que implicaba participar en un concurso de belleza. Veía las participantes del concurso Miss Universo como mujeres maravillas: confiadas en su piel, sin miedo de mostrarse tal cual eran, quienes celebraban las diversidades en vez de rechazarlas; mujeres que no se sentían obligadas a moldearse a un estereotipo, líderes en sus sociedades, representantes de sus culturas y defensoras de sus creencias; mujeres que hacían eco de los problemas enfrentados por sus países, no con deseos de criticar y exponer pero para motivar soluciones que conllevasen a hacer del mundo un mejor lugar para todos, menos antagonista, más ecuánime y más justo.

Para una niña tímida, con baja autoestima y para colmo acosada en el colegio esta visión de las concursantes en Miss Universo era inspiradora. Como también me inspiraba el carácter de Miss República Dominicana.

Cuando era pequeña, ser Miss República Dominicana era en algunas formas semejante a ser embajador del país. De hecho, Miss República Dominicana recibía un pasaporte diplomático.  Ella representaba la voz de los jóvenes frente al Congreso Dominicano durante su reinado, buscando siempre el reconocimiento de sus derechos y poniendo en relieve sus necesidades. Miss República Dominicana era, por tanto, una posición muy respetada; ocupada anualmente por una mujer de fuertes valores, inteligente, amable y orgullosa de ser dominicana. Ciertamente una mujer de gran belleza física pero sobre todo, una mujer de gran belleza interior. Esto último era lo más relevante a mí entender.

No estoy segura cuándo los concursos de bellezas empezaron a pervertirse; tampoco de las fuerzas o circunstancias que dieron origen a los cambios. Si estoy segura que las cosas han cambiado mucho. Durante mi participación en el concurso de Miss República Dominicana me sorprendió descubrir el gran poder que ejercen los intereses y políticas que se mueven detrás del telón. Pude presenciar claramente que Miss República Dominicana había perdido credibilidad. No era la institución que yo había imaginado y admirado de pequeña. 

A pesar de la desilusión,  permanecí en el concurso con la esperanza de convertir mi participación en una muy buena experiencia. Mi Papá, quien falleció justo antes de iniciarse el concurso, me había motivado a participar. El creía que sería de beneficio para mí porque perseguía una carrera como actriz y yo deseaba hacerle sentir orgulloso.  Por tanto, mi meta se convirtió en competir con honradez, sencillez y dignidad. Sentí, además, que ésta era una buena oportunidad para mostrarles a niñas dominicanas con sueños como los míos que es posible respetar nuestros valores mientras perseguimos nuestros sueños y que hay mérito en perseverar ante las adversidades. Fue con estas, podríamos llamar ilusiones y esperanzas, que participé. 

Terminar primera finalista fue de gran satisfacción para mí.  Este resultado representó una gran victoria y hasta una gran sorpresa. Jamás esperé llegar tan lejos sin la ayuda de ningún patrocinador. Pero el trabajo determinado y persistente unido al apoyo desinteresado de un grupo de personas con mucho talento, rindieron excelentes frutos. Usé todos mis ahorros para cubrir mis gastos. Jusef Sánchez se convirtió en mi asesor, gracias al apoyo del manager de The Price Models Miguel Alejandro. Los vestidos de gala fueron donados por Leonel Lirio, uno de los diseñadores más reconocidos de la República Dominicana. Mi compañera de la universidad Alondra Ángeles fue la fotógrafa que tomó todas mis fotos oficiales. Mi formación de concursante (pasarela, oratoria y las prácticas de desenvolvimiento escénico) la realizo el equipo de Bellaldama. Sin duda fui altamente bendecida con el apoyo de un grupo de buenos amigos y personas de gran talento y experiencia. Con cada uno tengo una deuda de agradecimiento eterna. Sin su apoyo colectivo, participar en el concurso hubiese sido prácticamente imposible.

Al final, como en todo desafío en la vida, cuando reflexionamos, el apoyo y amor de la familia es siempre el principal. En mi caso esta es la gran verdad. El apoyo sin condiciones y siempre seguro de mi Madre fue una fuente constante de energía y seguridad. Sabía que en sus hombros podía descansar y que sus oídos estaban abiertos para escucharme a cualquier hora del día. En los momentos difíciles, el recuerdo de mi papá me brindaba tranquilidad.  En mi corazón sentía que él me cuidaba desde arriba. Mi agradecimiento para ambos es por tanto infinito. 

La celebración de terminar primera finalista cambió repentinamente a una mezcla de emociones, que todavía tengo dificultad definiendo, cuando acontecimientos totalmente inesperados y penosos dieron como resultado que fuera coronada Miss República Dominicana 2012. Toda esperanza de ocupar este puesto terminó para mí al finalizar el concurso; mi visión se había fijado en servir a mi país con honor y agradecimiento como primera finalista y perseguir una carrera como actriz. Pero esta sorpresa no solo representó un cambio inesperado en mis planes, también abrió mis ojos en otra dimensión acerca de los reinados de belleza; pude sin duda comprobar que la vista de la foresta es muy diferente desde la distancia.  

Profundizaré sobre mi experiencia como Miss República Dominicana 2012 en la Parte II de este artículo.