dulcita lieggi

La verdad oculta detrás ser una Reina de Belleza (2/2)

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Durante muchos años me sentía fea. Recuerdo que cuando era niña le pedía a las estrellas, a los pozos, e incluso oraba pidiendo algún día ser fuerte, extrovertida y confiada en mi piel al igual que las mujeres maravillas que veía en la televisión y la pantalla grande.
En el fondo participe en Miss República Dominicana en busca de algún tipo de aceptación. Lo vi como un desafío para superar mis inseguridades ya que durante mi adolescencia se burlaban de mi en el Colegio, y hasta me menospreciaba a mi misma. Realmente pensé que esto podría levantar mi autoestima y servir como un ejemplo de crecimiento personal.

Honestamente no esperaba llegar muy lejos, teniendo presente que no vengo de dinero, o un apellido conocido, y no contaba con la ayuda de patrocinadores, por lo que terminar primera finalista en el certamen represento una gran victoria e incluso una sorpresa. 

Y lo que me hizo sentir más orgullosa era saber que lo que me llevo a obtener esa posición no fue tener el mejor cabello o el mejor cuerpo pero fue dar buena respuesta a una de las preguntas más complejas formuladas en el concurso ese año, me demostré a mi misma que la apariencia es solo una partecita de lo que te hace hermosa. 

Como primera finalista se volvió mi propósito asesorar a las niñas dominicanas con problemas de autoestima, quería ayudarlas a sentirse genial. Me sentí motivada, y gane suficiente confianza para seguir adelante con una carrera actoral. Pero de repente mis planes se pusieron en pausa cuando la ganadora del concurso rompió una de las reglas y fue destituida, pasándome el titulo de Miss República Dominicana 2012.

No creía lo que acababa de pasar. Toda esperanza de llenar los zapatos de Miss República Dominicana terminó para mí al final del concurso. Dicen que cada primera finalista desea que esto suceda, pero en mi caso nunca soñé con ganar nada bajo la sanción de otra persona, esta no era la manera ideal de obtener el título. Era una situación muy desafortunada; hasta me cruzó por la mente rechazar la corona. ¿Cómo iba a aceptar ser la imagen de una institución que había perdido tanta credibilidad y estaba pasando por un escándalo?

Fue difícil e incomodo aceptar esta posición después de lo sucedido, algunos empezaron a decir que venía de una familia rica y que mi padre me compró el título, cuando la verdad es que mi padre había fallecido hacía poco y soy de una familia humilde bien trabajadora. Aquí fue cuando todas mis inseguridades empezaron a brotar nuevamente, me sentí como una infiltrada, sentía que yo no era suficiente para representar a las mujeres de mi país.

Puse mis inseguridades a un lado, había firmado un contrato y si no cumplía sus condiciones podia ser demandada por la Organización de Miss República Dominicana y el canal Antena Latina, quienes eran dueños de la franquicia en ese momento, pero estaban en un proceso jurídico para separarse. Así que decidí que era mejor ponerme los pantalones o los tacones en este caso y asumir mi responsabilidad como primera finalista con humildad, con el compromiso de hacer el mejor trabajo posible como Miss República Dominicana, tomando de ejemplo la personalidad trabajadora y la belleza interior que caracteriza a los dominicanos, incluso bajo condiciones abrumadoras. Quería pensar que si el destino puso esto en mi camino, a pesar de que fue de una manera incómoda, tal vez fue por una razón o misión que no entendería en el momento, porque las oportunidades no son resultado de la casualidad. Hay un dicho que dice: "La yagua que esta para uno no hay vaca o burro que se la coma". 

Después de tomar la decisión de cumplir con el compromiso que como niña definía ser similar a convertirse en una súper mujer o embajadora sociocultural del país, las experiencias bajo el título no fueron super. De hecho, algunas dificultades probaron mi espíritu. La consultoría realizada por la Directora de la Organización en realidad no era la más adecuada para mí. Ingenuamente seguí sus instrucciones, pero nunca sentí que iban conmigo. Durante mi preparación para Miss Universo experimenté lo que vi como falta de respeto, falta de apoyo emocional, y económico, que no me permitieron desenvolverme de manera optima. Lo que hizo que la relación con la directora no fuera tan armoniosa como yo hubiese deseado. Me quiso moldear a un estereotipo falso que a mi entender no iba a resaltar entre las 80 mujeres más bellas del mundo y así fue.

En lo personal yo quería ser autorizada por la organización para trabajar con un fuerte grupo de asesores y entrenadores al igual que otras exitosas Miss Universos Dominicanas como Amelia Vega y Marianne Cruz. Quería conseguir la cooperación y el apoyo que me ayudarán ser una mejor versión de mí misma en lugar de transformarme en otra cosa, quería lograr armonía entre lo que favorecía mi imagen natural y fortalecer mi talento escénico sin oprimir mi personalidad. El reto estaba en lograr un equilibrio que me permitiera estar preparada física, intelectual y espiritualmente para así superar los retos que enfrentaría en Miss Universo, representando a mi país y mi cultura con honor, quería entrenar más fuerte que Rocky Balboa para sus peleas. Hice lo mejor que pude bajo las inflexibles circunstancias. Sin embargo nunca perdí la esperanza de que las cosas mejorarían y en medio de estas dificultades me enfoqué en buscar el lado positivo, ya que miles de dominicanos esperaban un triunfo para la nación, y quería dar a conocer mi media isla caribeña ante millones de espectadores.

Al final nada valió de mucho en el año que participé en el Miss Universo, porque Trump tenia un negocio, y este negocio no involucraba la belleza, ni interna ni externa. Algunas de las semifinalistas eran seleccionadas en base a sus intereses empresariales, robándole la oportunidad a participantes que daban el todo. La presentación al jurado, la evaluación de personalidad y talento, no eran tan relevante como ese breve momento donde te presentaban a Trump, y ahi él hacía su elección, el día antes del concurso final. 

En el 2012 la República Dominicana estaba prácticamente en su lista negra por confirmar que serían sede del Miss Universo y luego reclinar la oferta. Cuando acabó todo caí en cuenta como hasta antes de pisar Las Vegas, la sede del concurso ese año, no tenia chance de clasificar. Me decepcioné mucho, y no porque no quedé en el top 16, sino más bien porque la imagen que tenía de estas organizaciones que admiraba de pequeña fueron completamente destrozadas.

Me hizo cuestionarlo todo, no quería respaldar anticuados ideales patriarcales de la belleza femenina. Las mujeres somos más que un cuerpo. 

Durante mi "reinado" Experimenté de nuevo el mismo bullying que pasé en el colegio, pero esta vez fue un acoso cibernético conocido como cyberbullying, disponible para que el mundo lo vea. Adultos que sin conocerme se dedicaron a la creación de chistes de mal gusto, chismes crueles, mentiras, memes, criticándome destructivamente ... sin tener idea de la verdad detrás del telón o preocuparse por conocerlaLlegue a la conclusión que vivimos en una época donde hay un gran vacío, donde para algunos destruir y pisotear al otro no solo es visto como algo normal, parecen sacarle placer a un acto tan cruel que lo único que causa es dolor, y el aspecto físico parece opacar la belleza interior.

No iba a dejarme vencer por esta experiencia, aunque los comentarios negativos eran difíciles de ignorar, en las cosas que nos causan dolor también hay bendiciones, lecciones ocultas. No puedo negar que muchas personas me dieron una cálida aceptación, le doy importancia y aprecio la energía positiva que muchos me enviaron y todavía continúan enviando, porque sin este apoyo no sé cómo habría seguido llevando el título. He descubierto lo que se puede superar cuando el corazón no deja de tener fe en el ser humano.

Lo que más valoro de haber obtenido este título es el servicio comunitario que hice, donde pude enseñarle a las niñas dominicanas que mantenerte fiel a lo que eres es la lección más valiosa que he aprendido y reafirmado, y es algo que quiero compartir con todos. A veces mantenerte fiel a tus valores y lo que te hace -tú, te trae desacuerdos, pero hay cosas que para mí no son negociables. 

La esencia de un ser humano va más allá de la apariencia externa, va más allá de un color de vestido o de cabello; esto es efímero. Mis aprendizajes permanecerán siempre conmigo y sin duda me han hecho una mejor persona. Una vez te aceptes como eres vas a gastar menos tiempo y energía haciéndote daño o dejando que otros te hagan daño, y tendrás más tiempo para florecer.

Photo by Yael Duval 

Como mujeres, tenemos que trabajar en derribar este falso estereotipo de lo que debes ser, y construir juntos un contenido diverso más saludable para las futuras generaciones de niñas, donde re definamos la belleza como algo que va mas allá de lo que se ve a simple vista, para poder cultivar una relación mas amable y sana con nosotras mismas.

Con este articulo hago un llamado a todos los Dominicanos: No podemos reforzar la idea que las niñas y las mujeres deben de ser valoradas primordialmente por su apariencia física. Los concursos de belleza deberían de celebrar las diversidades, no rechazarlas. En este país somos una mezcla de raíces Taínas, Africanas, y Europea. Somos isleños que nacemos de una unión de razas, tenemos la piel de diferentes matices, somos Dominicanos, y ser Dominicano radica en nuestra personalidad pintoresca, una forma de ser que es inconfundible en cualquier parte del mundo. Dejemos de menospreciar a nuestra Miss República Dominicana, que con mucho orgullo va a representarnos al Miss Universo, vamos a respetar no solo su sueño, también su persona.

Tengo la esperanza de que ahora que Miss Universo (el concurso de belleza más popular del mundo) esta en nuevas manos después de que fue vendido por Trump, tendrá la oportunidad de volver a sus valores originales, con la transparencia de cuando era menos acerca de los negocios, mas sobre el talento y la personalidad. Corresponde a instituciones como esta tener en cuenta el impacto que tienen sobre la vida de chicas jóvenes. 

The truth behind being a beauty queen (2/2)

For many years I felt unbeautiful. I remember that as a kid I would wish upon stars, wells, and even pray of someday becoming strong, outgoing and confident in my skin just like the wonder women I saw on TV and the big screen. Deep down, I participated in Miss Dominican Republic searching for some kind of acceptance. I saw it as a challenge to surpass my insecurities since as a teenager I put up with being bullied, and struggled with self hate. I really thought this could lift my self esteem and serve as an example of personal growth. 

I never expected to get very far, considering I didn't come from money, or a known last name, and I didn't have the help of any sponsors, so finishing first runner up in the pageant represented a great victory and even a surprise.

And what made me feel more proud was knowing that what earned me this spot was not having the best hair or best body but giving a good answer to one of the most complex questions made in the contest that year, proving to myself that appearance is a side note to what makes you beautiful.

As first runner up my purpose became to advise Dominican girls with body image issues, I wanted to help them feel awesome. I felt motivated, and confident enough to continue pursuing an acting career. But suddenly my plans were cut short when the winner of the contest broke one of the rules and was dismissed, making me Miss Dominican Republic 2012.

I was in utter disbelief. All hope to fill the shoes of Miss Dominican Republic ended for me at the end of the contest, and it was not the ideal way to get the title. They say that every first runner up desires this to happen, but in my case I never dreamed of winning anything through the sanction of another person. It was a very unfortunate situation; it even crossed my mind to turn down the crown. How could I accept to be the face of an institution that had lost so much credibility and was going through a scandal?

It was hard and uncomfortable accepting this position after what happened, some started to say that I came from a wealthy family and that my Father bought me the tittle, when truth is my Dad had passed away recently and I am actually from a very hard working humble family. This was when all my insecurities started to kick back in, I felt like an infiltrator, like I wasn't good enough to represent the women of my country. 

I put my insecurities aside, I had signed a contract and if I did not meet its conditions I could be sued by the Miss Dominican Republic Organization and Antena Latina Channel, who owned the contest at that time but were in a litigation process to part ways. So I decided it was best to toughen up and assume my responsibility as first runner up with humbleness, with the commitment of doing the best possible job as Miss Dominican Republic, taking on the example of the hard working personality and inner beauty that characterizes Dominicans even under overwhelming conditions. I wanted to think that if fate put this in my way, although it was uncomfortable, maybe it was for a reason or mission I would not understand at the time, because opportunities are not the result of chance.

After my decision to fulfill the commitment that as a child I defined as being similar to becoming a super woman or cultural ambassador of the country, the experiences under the title weren't super. In fact, some difficulties tested my spirit. The consultancy done by the Director of the Organization really was not the right one for me. Naively I followed her directions but I didn't feel they suited me. During my preparation for Miss Universe I experienced what I saw as lack of respect and lack of emotional and financial support, which made it difficult for me to strive, making the relationship with the director not as smooth as I would have preferred. She wanted to mold me into a bimbo stereotype that to my understanding wasn't going to stand out from the 80 most beautiful women in the world and I didn't.

Personally I wanted to be authorized by the organization to work with a strong group of advisors and coaches just like other successful Dominican Miss Universes before me did like Amelia Vega and Marianne Cruz, getting the support and assistance I needed to help me be a better version of myself instead of transforming into something else, I wanted to achieve harmony between what favored my natural image and strengthen my performance skills without suppressing my personality. The challenge was to achieve a balance that would allow me to be physically, intellectually and spiritually prepared in order to overcome the challenges faced in Miss Universe, representing my country and culture honorably, I wanted to train harder than Rocky Balboa for his fights. I did the best I could under the inflexible circumstances, despite my request not being authorized. I felt tied down. But I never lost hope that things would improve. In the midst of these difficulties I focused on looking for the positive side, thousands of Dominicans expected a triumph for the nation, and I aimed to make known before millions of viewers my Caribbean nation.

However none of my efforts mattered much in the year I participated in Miss Universe, because Trump had a business, and this business did not involve beauty, neither internal nor external. Some of the semi-finalists were selected based on business interests, robbing the opportunity of strong contenders who gave their all. The presentation to the jury and the personality and talent tests were not as relevant as that brief moment where we were introduced to Trump, and there he made his choice the day before the final contest.

In 2012, the Dominican Republic was basically blacklisted for confirming that they would host the Miss Universe contest and then declining the offer. It was not until the Miss Universe 2012 contest was over that I realized that even before setting foot in Las Vegas, where the contest was hosted, I had no chance of qualifying. I was very disappointed, and not because I didn't make it into the top 16, but rather because the image I had created in my head of these organizations I admired was completely shattered.

It made me question everything, I did not want to pander to antiquated patriarchal ideals of feminine beauty. Women are more than just bodies. 

During my “reign” I experienced the same bullying that I went through at school all over again, except this time it was cyberbullying, available for the world to see. Adults that without even knowing me dedicated themselves to creating tasteless jokes, cruel gossip, lies, memes, criticizing me destructively... All without any idea of what was really going on behind the scenes or worry about finding out the truth. I realized that we live in an age of emptiness, in which for some not only destroying and stepping on others is seen as normal, they also seem to get pleasure out of such cruel act that only causes pain, and physical appearance seems to rule over inner beauty.

I wasn't going to let this experience get to me, even though the negative internet comments were hard to ignore, in the things that cause us pain there are also blessings, hidden lessons. I can not deny that many people gave me a warm acceptance, I give importance and appreciate the positive energy that many sent me and still continue to send, because without such support I don't know how I would have managed to move forward carrying the tittle. I discovered what can be endured when the heart does not stop having faith in human kind.

What I valued most about getting this title was doing community service where I got to teach Dominican girls that staying true to who you are is the most valuable lesson that I have learned and reaffirmed, and it is something I want to share with everyone. Sometimes staying true to your values and what makes you — you, brings you disagreements, but there are things that to me are not negotiable.

The essence of a human being goes beyond outer appearance, it goes beyond a dress or hair color; that is ephemeral. My learnings will always stay with me and have certainly made me a better person. Once you embrace yourself you will spend less time and energy putting yourself down or letting others put you down, and more time blossoming.

Photo by Yael Duval 

Photo by Yael Duval 

As women we have to work on knocking down this false stereotype of what we should look like, and together build more healthy diverse content for future generation of girls, where we redefine beauty to be more than what mets the eye, so we can cultivate a kinder, healthy relationship with ourselves.

With this article I want to make a call out to us Dominicans: We can not reinforce the idea that girls and women should be valued primarily on their physical appearance. Beauty pageants should celebrate diversity, not reject them. In this country we are a mix of Taino, African, and European roots, we islanders are born from a union of races, we have skin of different shades, we are Dominicans. And being Dominicano lies in our colorful painteresque personality that is unmistakable anywhere in the world. Let's stop undervaluing our Miss Dominican Republic, who will proudly represent us in Miss Universe, let's respect not only her dream, let's respect her as a human being. 

I am hopeful that Miss Universe, the most popular beauty pageant in the world, now being in new hands after it was sold by Trump, will have a chance to return to its original values, when it was less about business and the talent and personality portions mattered more. It is up to organizations like this one to become aware of the impact they have over young girls lives.

 

The truth behind being a beauty queen (1/2)

Photo by Yael Duval 

When I look back on my involvement in beauty pageants and my experience participating in Miss Dominican Republic 2012, there’s no doubt pageants aren't what they used to be. What it means to be a beauty queen and the responsibilities the tittle comes with have changed. 

In my childhood I thought I had a clear idea about what it meant to participate in a beauty contest. I saw the Miss Universe contestants as wonder women: confident in their skin without any fear of being themselves, celebrating diversity rather than rejecting it; women who did not feel obliged to be molded into a stereotype, leaders in their societies, representatives of their cultures and defenders of their beliefs; women who echoed the problems faced by their countries, not with the desire to expose and criticize but rather to encourage solutions to make the world a better place for all, less antagonist, more unbiased, and just. 

For a shy girl with low self esteem who was harassed at school, this vision of the Miss Universe contestants was inspiring. I was also inspired by Miss Dominican Republic’s character. 

When I was little, being Miss Dominican Republic was in many ways similar to being an ambassador of the country. In fact, Miss Dominican Republic received a diplomatic passport. She represented the voice of young people in Dominican Congress during her reign, always seeking recognition of their rights and highlighting their needs. Miss Dominican Republic was, therefore, a highly respected position; annually occupied by a woman of strong values, intelligence, friendliness and proud to be Dominican. Certainly a woman of great physical beauty but above all, a woman of exceptional inner beauty. To my understanding this last characteristic was the most significant quality. 

I'm not sure when beauty pageants began to get perverted; or what forces or circumstances led to the changes. I am just sure things have changed a lot. During my participation in Miss Dominican Republic I was surprised to find out behind the scenes how much influence politics and interests have. I clearly witnessed that Miss Dominican Republic had lost credibility. It wasn't the institution that I had imagined and admired as a child. 

Despite the disappointment, I stayed in the contest with the hope of making my participation a worthwhile experience. My Dad, who died just before the the contest, had motivated me to participate. He thought participating would benefit me because I was pursuing an acting career, and I wanted to make him proud. Therefore, my goal became to compete with honesty, simplicity and dignity. Also I felt this was a good opportunity to show Dominican girls with dreams like mine that it is possible to respect our values as we pursue our dreams and there is merit to perseverance before adversity. It was with these, we could call dreams and hopes, that I decided to participate. 

Finishing first runner-up was a big satisfaction for me. This result represents a great victory and even a surprise. I never expected to get this far without the help of any sponsors. But the determined and persistent work joined by the selfless support of a group of very talented people blossomed into this excellent result. I used my entire savings to cover my expenses. Jusef Sanchez became my adviser, thanks to the support from the manager of The Price Models Miguel Alejandro. The gowns were donated by Leonel Lirio, one of the most renowned designers of the Dominican Republic. My college buddy Alondra Angeles was the photographer who took all my official photos. My training as a contestant (catwalk, speech and on stage performance) was made possible by the team Bellaldama. Certainly I was highly blessed with the support of a group of good friends and people of many talents and experience. With each I have a debt of eternal gratitude. Without their collective support, the contest would have been almost impossible for me. 

In the end, as with every challenge in life, when we reflect back, the support and love of family is always primary. In my case this is the great truth. The unconditional support of my mother was a constant source of good energy and security. I knew that I could rest my head on her shoulders and that her ears were open to listen at any time of day. In difficult times, the memory of my father offered me peace. In my heart I felt that he cared for me from above. My gratitude to both is infinite. 

My victory as runner up was suddenly cut short, and changed into a mixture of emotions that I still have difficulty defining, when unexpected and painful events resulted in me crowned Miss Dominican Republic 2012. All hope to fill this position had ended for me at the end of the contest; my vision was set to serve my country with honor and gratitude as first finalist while meanwhile pursuing an acting career. But this surprise not only represented an unexpected change in my plans, it also opened my eyes to another dimension about beauty pageants; I definitely confirmed that the view of the forest is very different from a distance. 

I will elaborate on my experience as Miss Dominican Republic 2012 in Part II of this article. 

La verdad oculta detrás ser una Reina de Belleza (1/2)

Photo by Yael Duval 

Cuando reflexiono sobre mi participación en concursos de belleza y la experiencia en Miss República Dominicana 2012, no me quedan dudas que los concursos actuales no son lo que una vez fueron. El significado de reina de belleza y las responsabilidades que vienen con el título han cambiado.

En mi infancia creía tener una idea clara sobre lo que implicaba participar en un concurso de belleza. Veía las participantes del concurso Miss Universo como mujeres maravillas: confiadas en su piel, sin miedo de mostrarse tal cual eran, quienes celebraban las diversidades en vez de rechazarlas; mujeres que no se sentían obligadas a moldearse a un estereotipo, líderes en sus sociedades, representantes de sus culturas y defensoras de sus creencias; mujeres que hacían eco de los problemas enfrentados por sus países, no con deseos de criticar y exponer pero para motivar soluciones que conllevasen a hacer del mundo un mejor lugar para todos, menos antagonista, más ecuánime y más justo.

Para una niña tímida, con baja autoestima y para colmo acosada en el colegio esta visión de las concursantes en Miss Universo era inspiradora. Como también me inspiraba el carácter de Miss República Dominicana.

Cuando era pequeña, ser Miss República Dominicana era en algunas formas semejante a ser embajador del país. De hecho, Miss República Dominicana recibía un pasaporte diplomático.  Ella representaba la voz de los jóvenes frente al Congreso Dominicano durante su reinado, buscando siempre el reconocimiento de sus derechos y poniendo en relieve sus necesidades. Miss República Dominicana era, por tanto, una posición muy respetada; ocupada anualmente por una mujer de fuertes valores, inteligente, amable y orgullosa de ser dominicana. Ciertamente una mujer de gran belleza física pero sobre todo, una mujer de gran belleza interior. Esto último era lo más relevante a mí entender.

No estoy segura cuándo los concursos de bellezas empezaron a pervertirse; tampoco de las fuerzas o circunstancias que dieron origen a los cambios. Si estoy segura que las cosas han cambiado mucho. Durante mi participación en el concurso de Miss República Dominicana me sorprendió descubrir el gran poder que ejercen los intereses y políticas que se mueven detrás del telón. Pude presenciar claramente que Miss República Dominicana había perdido credibilidad. No era la institución que yo había imaginado y admirado de pequeña. 

A pesar de la desilusión,  permanecí en el concurso con la esperanza de convertir mi participación en una muy buena experiencia. Mi Papá, quien falleció justo antes de iniciarse el concurso, me había motivado a participar. El creía que sería de beneficio para mí porque perseguía una carrera como actriz y yo deseaba hacerle sentir orgulloso.  Por tanto, mi meta se convirtió en competir con honradez, sencillez y dignidad. Sentí, además, que ésta era una buena oportunidad para mostrarles a niñas dominicanas con sueños como los míos que es posible respetar nuestros valores mientras perseguimos nuestros sueños y que hay mérito en perseverar ante las adversidades. Fue con estas, podríamos llamar ilusiones y esperanzas, que participé. 

Terminar primera finalista fue de gran satisfacción para mí.  Este resultado representó una gran victoria y hasta una gran sorpresa. Jamás esperé llegar tan lejos sin la ayuda de ningún patrocinador. Pero el trabajo determinado y persistente unido al apoyo desinteresado de un grupo de personas con mucho talento, rindieron excelentes frutos. Usé todos mis ahorros para cubrir mis gastos. Jusef Sánchez se convirtió en mi asesor, gracias al apoyo del manager de The Price Models Miguel Alejandro. Los vestidos de gala fueron donados por Leonel Lirio, uno de los diseñadores más reconocidos de la República Dominicana. Mi compañera de la universidad Alondra Ángeles fue la fotógrafa que tomó todas mis fotos oficiales. Mi formación de concursante (pasarela, oratoria y las prácticas de desenvolvimiento escénico) la realizo el equipo de Bellaldama. Sin duda fui altamente bendecida con el apoyo de un grupo de buenos amigos y personas de gran talento y experiencia. Con cada uno tengo una deuda de agradecimiento eterna. Sin su apoyo colectivo, participar en el concurso hubiese sido prácticamente imposible.

Al final, como en todo desafío en la vida, cuando reflexionamos, el apoyo y amor de la familia es siempre el principal. En mi caso esta es la gran verdad. El apoyo sin condiciones y siempre seguro de mi Madre fue una fuente constante de energía y seguridad. Sabía que en sus hombros podía descansar y que sus oídos estaban abiertos para escucharme a cualquier hora del día. En los momentos difíciles, el recuerdo de mi papá me brindaba tranquilidad.  En mi corazón sentía que él me cuidaba desde arriba. Mi agradecimiento para ambos es por tanto infinito. 

La celebración de terminar primera finalista cambió repentinamente a una mezcla de emociones, que todavía tengo dificultad definiendo, cuando acontecimientos totalmente inesperados y penosos dieron como resultado que fuera coronada Miss República Dominicana 2012. Toda esperanza de ocupar este puesto terminó para mí al finalizar el concurso; mi visión se había fijado en servir a mi país con honor y agradecimiento como primera finalista y perseguir una carrera como actriz. Pero esta sorpresa no solo representó un cambio inesperado en mis planes, también abrió mis ojos en otra dimensión acerca de los reinados de belleza; pude sin duda comprobar que la vista de la foresta es muy diferente desde la distancia.  

Profundizaré sobre mi experiencia como Miss República Dominicana 2012 en la Parte II de este artículo.