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Empoderemos a las futuras Madres

Photo Gabriel Valencia (Horas finales del parto en hospital)

Photo Gabriel Valencia (Horas finales del parto en hospital)

Es incomprensible para mí como un periodo tan maravilloso como el embarazo, puede verse perjudicado por estereotipos, mal entendidos, o mitos de como una mujer embarazada debe verse, sentirse, o actuar.

El proceso de embarazo y la maternidad es un momento donde puede florecer empoderamiento, si nos permitimos confiar en nosotras mismas y nuestra fortaleza. Esto es muy difícil, porque muchos de los comentarios y consejos que recibimos parten de inseguridades o malas experiencias, en lugar de brindar aliento y soporte.

Después de hablar con varias embarazadas, destaco  los siguientes consejos y comentarios:

-“Aprovecha y haz tal cosa porque no lo volverás a hacer.”
En la vida lo único constante es el cambio, y los cambios pueden ser positivos.
 
-“Qué grande o qué pequeña está tu barriga para el tiempo que tienes.”
No hay guía de como debe ser una barriga, cada mujer es diferente, y vienen de diferentes formas y tamaños.

-“Nunca podrás perder el peso que ganas durante el embarazo.”
No te montes presión o te dejes oprimir. ¿Qué importa aumentar algunos kilitos, si te sientes bien, no afecta al bebé, y estás en salud? Todo cae por su propio peso, y con  un poco de brío eventualmente tu cuerpo retomará su curso después de parir.

-“No te abajes, o hagas fuerza”
Dependiendo de la condición, la mujer embarazada no está enferma; la mujer embarazada es fuerte y totalmente capaz de bailar, hacer squats, y tener una rutina de ejercicios para mantener los músculos tonificados, lo cual te sirve de mucha ayuda durante el parto.

-“Necesitarás cesárea por x o y razón.”
No tengas miedo de buscar una segunda opinión. Infórmate bien si esa razón es motivo suficiente para interrumpir tu gestación, si no es una necesidad o una urgencia, y puedes y quieres esperar que naturalmente tu bebé decida cuando está listo para nacer, dejar que la naturaleza siga su curso es lo mejor.

Estas 40 semanas me han servido de crecimiento personal y esclarecimiento. Las personas siempre tendrán su opinión y sugerencia, pero en muchas ocasiones están mal informadas, o ese dato no aplica a tu caso, y aunque las intenciones no sean maliciosas, aveces causan más daño que bien. Hay que aprender a tomar y dejar, tener la valentía de llevarnos de nuestra intuición y nuestra corazonada. Contamos con un conocimiento profundo al cual logramos accesar mientras más estemos conectados con nosotros mismos y escuchemos lo que nos dice nuestro cuerpo y alma.

La verdad oculta detrás ser una Reina de Belleza (2/2)

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Durante muchos años me sentía fea. Recuerdo que cuando era niña le pedía a las estrellas, a los pozos, e incluso oraba pidiendo algún día ser fuerte, extrovertida y confiada en mi piel al igual que las mujeres maravillas que veía en la televisión y la pantalla grande.
En el fondo participe en Miss República Dominicana en busca de algún tipo de aceptación. Lo vi como un desafío para superar mis inseguridades ya que durante mi adolescencia se burlaban de mi en el Colegio, y hasta me menospreciaba a mi misma. Realmente pensé que esto podría levantar mi autoestima y servir como un ejemplo de crecimiento personal.

Honestamente no esperaba llegar muy lejos, teniendo presente que no vengo de dinero, o un apellido conocido, y no contaba con la ayuda de patrocinadores, por lo que terminar primera finalista en el certamen represento una gran victoria e incluso una sorpresa. 

Y lo que me hizo sentir más orgullosa era saber que lo que me llevo a obtener esa posición no fue tener el mejor cabello o el mejor cuerpo pero fue dar buena respuesta a una de las preguntas más complejas formuladas en el concurso ese año, me demostré a mi misma que la apariencia es solo una partecita de lo que te hace hermosa. 

Como primera finalista se volvió mi propósito asesorar a las niñas dominicanas con problemas de autoestima, quería ayudarlas a sentirse genial. Me sentí motivada, y gane suficiente confianza para seguir adelante con una carrera actoral. Pero de repente mis planes se pusieron en pausa cuando la ganadora del concurso rompió una de las reglas y fue destituida, pasándome el titulo de Miss República Dominicana 2012.

No creía lo que acababa de pasar. Toda esperanza de llenar los zapatos de Miss República Dominicana terminó para mí al final del concurso. Dicen que cada primera finalista desea que esto suceda, pero en mi caso nunca soñé con ganar nada bajo la sanción de otra persona, esta no era la manera ideal de obtener el título. Era una situación muy desafortunada; hasta me cruzó por la mente rechazar la corona. ¿Cómo iba a aceptar ser la imagen de una institución que había perdido tanta credibilidad y estaba pasando por un escándalo?

Fue difícil e incomodo aceptar esta posición después de lo sucedido, algunos empezaron a decir que venía de una familia rica y que mi padre me compró el título, cuando la verdad es que mi padre había fallecido hacía poco y soy de una familia humilde bien trabajadora. Aquí fue cuando todas mis inseguridades empezaron a brotar nuevamente, me sentí como una infiltrada, sentía que yo no era suficiente para representar a las mujeres de mi país.

Puse mis inseguridades a un lado, había firmado un contrato y si no cumplía sus condiciones podia ser demandada por la Organización de Miss República Dominicana y el canal Antena Latina, quienes eran dueños de la franquicia en ese momento, pero estaban en un proceso jurídico para separarse. Así que decidí que era mejor ponerme los pantalones o los tacones en este caso y asumir mi responsabilidad como primera finalista con humildad, con el compromiso de hacer el mejor trabajo posible como Miss República Dominicana, tomando de ejemplo la personalidad trabajadora y la belleza interior que caracteriza a los dominicanos, incluso bajo condiciones abrumadoras. Quería pensar que si el destino puso esto en mi camino, a pesar de que fue de una manera incómoda, tal vez fue por una razón o misión que no entendería en el momento, porque las oportunidades no son resultado de la casualidad. Hay un dicho que dice: "La yagua que esta para uno no hay vaca o burro que se la coma". 

Después de tomar la decisión de cumplir con el compromiso que como niña definía ser similar a convertirse en una súper mujer o embajadora sociocultural del país, las experiencias bajo el título no fueron super. De hecho, algunas dificultades probaron mi espíritu. La consultoría realizada por la Directora de la Organización en realidad no era la más adecuada para mí. Ingenuamente seguí sus instrucciones, pero nunca sentí que iban conmigo. Durante mi preparación para Miss Universo experimenté lo que vi como falta de respeto, falta de apoyo emocional, y económico, que no me permitieron desenvolverme de manera optima. Lo que hizo que la relación con la directora no fuera tan armoniosa como yo hubiese deseado. Me quiso moldear a un estereotipo falso que a mi entender no iba a resaltar entre las 80 mujeres más bellas del mundo y así fue.

En lo personal yo quería ser autorizada por la organización para trabajar con un fuerte grupo de asesores y entrenadores al igual que otras exitosas Miss Universos Dominicanas como Amelia Vega y Marianne Cruz. Quería conseguir la cooperación y el apoyo que me ayudarán ser una mejor versión de mí misma en lugar de transformarme en otra cosa, quería lograr armonía entre lo que favorecía mi imagen natural y fortalecer mi talento escénico sin oprimir mi personalidad. El reto estaba en lograr un equilibrio que me permitiera estar preparada física, intelectual y espiritualmente para así superar los retos que enfrentaría en Miss Universo, representando a mi país y mi cultura con honor, quería entrenar más fuerte que Rocky Balboa para sus peleas. Hice lo mejor que pude bajo las inflexibles circunstancias. Sin embargo nunca perdí la esperanza de que las cosas mejorarían y en medio de estas dificultades me enfoqué en buscar el lado positivo, ya que miles de dominicanos esperaban un triunfo para la nación, y quería dar a conocer mi media isla caribeña ante millones de espectadores.

Al final nada valió de mucho en el año que participé en el Miss Universo, porque Trump tenia un negocio, y este negocio no involucraba la belleza, ni interna ni externa. Algunas de las semifinalistas eran seleccionadas en base a sus intereses empresariales, robándole la oportunidad a participantes que daban el todo. La presentación al jurado, la evaluación de personalidad y talento, no eran tan relevante como ese breve momento donde te presentaban a Trump, y ahi él hacía su elección, el día antes del concurso final. 

En el 2012 la República Dominicana estaba prácticamente en su lista negra por confirmar que serían sede del Miss Universo y luego reclinar la oferta. Cuando acabó todo caí en cuenta como hasta antes de pisar Las Vegas, la sede del concurso ese año, no tenia chance de clasificar. Me decepcioné mucho, y no porque no quedé en el top 16, sino más bien porque la imagen que tenía de estas organizaciones que admiraba de pequeña fueron completamente destrozadas.

Me hizo cuestionarlo todo, no quería respaldar anticuados ideales patriarcales de la belleza femenina. Las mujeres somos más que un cuerpo. 

Durante mi "reinado" Experimenté de nuevo el mismo bullying que pasé en el colegio, pero esta vez fue un acoso cibernético conocido como cyberbullying, disponible para que el mundo lo vea. Adultos que sin conocerme se dedicaron a la creación de chistes de mal gusto, chismes crueles, mentiras, memes, criticándome destructivamente ... sin tener idea de la verdad detrás del telón o preocuparse por conocerlaLlegue a la conclusión que vivimos en una época donde hay un gran vacío, donde para algunos destruir y pisotear al otro no solo es visto como algo normal, parecen sacarle placer a un acto tan cruel que lo único que causa es dolor, y el aspecto físico parece opacar la belleza interior.

No iba a dejarme vencer por esta experiencia, aunque los comentarios negativos eran difíciles de ignorar, en las cosas que nos causan dolor también hay bendiciones, lecciones ocultas. No puedo negar que muchas personas me dieron una cálida aceptación, le doy importancia y aprecio la energía positiva que muchos me enviaron y todavía continúan enviando, porque sin este apoyo no sé cómo habría seguido llevando el título. He descubierto lo que se puede superar cuando el corazón no deja de tener fe en el ser humano.

Lo que más valoro de haber obtenido este título es el servicio comunitario que hice, donde pude enseñarle a las niñas dominicanas que mantenerte fiel a lo que eres es la lección más valiosa que he aprendido y reafirmado, y es algo que quiero compartir con todos. A veces mantenerte fiel a tus valores y lo que te hace -tú, te trae desacuerdos, pero hay cosas que para mí no son negociables. 

La esencia de un ser humano va más allá de la apariencia externa, va más allá de un color de vestido o de cabello; esto es efímero. Mis aprendizajes permanecerán siempre conmigo y sin duda me han hecho una mejor persona. Una vez te aceptes como eres vas a gastar menos tiempo y energía haciéndote daño o dejando que otros te hagan daño, y tendrás más tiempo para florecer.

Photo by Yael Duval 

Como mujeres, tenemos que trabajar en derribar este falso estereotipo de lo que debes ser, y construir juntos un contenido diverso más saludable para las futuras generaciones de niñas, donde re definamos la belleza como algo que va mas allá de lo que se ve a simple vista, para poder cultivar una relación mas amable y sana con nosotras mismas.

Con este articulo hago un llamado a todos los Dominicanos: No podemos reforzar la idea que las niñas y las mujeres deben de ser valoradas primordialmente por su apariencia física. Los concursos de belleza deberían de celebrar las diversidades, no rechazarlas. En este país somos una mezcla de raíces Taínas, Africanas, y Europea. Somos isleños que nacemos de una unión de razas, tenemos la piel de diferentes matices, somos Dominicanos, y ser Dominicano radica en nuestra personalidad pintoresca, una forma de ser que es inconfundible en cualquier parte del mundo. Dejemos de menospreciar a nuestra Miss República Dominicana, que con mucho orgullo va a representarnos al Miss Universo, vamos a respetar no solo su sueño, también su persona.

Tengo la esperanza de que ahora que Miss Universo (el concurso de belleza más popular del mundo) esta en nuevas manos después de que fue vendido por Trump, tendrá la oportunidad de volver a sus valores originales, con la transparencia de cuando era menos acerca de los negocios, mas sobre el talento y la personalidad. Corresponde a instituciones como esta tener en cuenta el impacto que tienen sobre la vida de chicas jóvenes. 

La verdad oculta detrás ser una Reina de Belleza (1/2)

Photo by Yael Duval 

Cuando reflexiono sobre mi participación en concursos de belleza y la experiencia en Miss República Dominicana 2012, no me quedan dudas que los concursos actuales no son lo que una vez fueron. El significado de reina de belleza y las responsabilidades que vienen con el título han cambiado.

En mi infancia creía tener una idea clara sobre lo que implicaba participar en un concurso de belleza. Veía las participantes del concurso Miss Universo como mujeres maravillas: confiadas en su piel, sin miedo de mostrarse tal cual eran, quienes celebraban las diversidades en vez de rechazarlas; mujeres que no se sentían obligadas a moldearse a un estereotipo, líderes en sus sociedades, representantes de sus culturas y defensoras de sus creencias; mujeres que hacían eco de los problemas enfrentados por sus países, no con deseos de criticar y exponer pero para motivar soluciones que conllevasen a hacer del mundo un mejor lugar para todos, menos antagonista, más ecuánime y más justo.

Para una niña tímida, con baja autoestima y para colmo acosada en el colegio esta visión de las concursantes en Miss Universo era inspiradora. Como también me inspiraba el carácter de Miss República Dominicana.

Cuando era pequeña, ser Miss República Dominicana era en algunas formas semejante a ser embajador del país. De hecho, Miss República Dominicana recibía un pasaporte diplomático.  Ella representaba la voz de los jóvenes frente al Congreso Dominicano durante su reinado, buscando siempre el reconocimiento de sus derechos y poniendo en relieve sus necesidades. Miss República Dominicana era, por tanto, una posición muy respetada; ocupada anualmente por una mujer de fuertes valores, inteligente, amable y orgullosa de ser dominicana. Ciertamente una mujer de gran belleza física pero sobre todo, una mujer de gran belleza interior. Esto último era lo más relevante a mí entender.

No estoy segura cuándo los concursos de bellezas empezaron a pervertirse; tampoco de las fuerzas o circunstancias que dieron origen a los cambios. Si estoy segura que las cosas han cambiado mucho. Durante mi participación en el concurso de Miss República Dominicana me sorprendió descubrir el gran poder que ejercen los intereses y políticas que se mueven detrás del telón. Pude presenciar claramente que Miss República Dominicana había perdido credibilidad. No era la institución que yo había imaginado y admirado de pequeña. 

A pesar de la desilusión,  permanecí en el concurso con la esperanza de convertir mi participación en una muy buena experiencia. Mi Papá, quien falleció justo antes de iniciarse el concurso, me había motivado a participar. El creía que sería de beneficio para mí porque perseguía una carrera como actriz y yo deseaba hacerle sentir orgulloso.  Por tanto, mi meta se convirtió en competir con honradez, sencillez y dignidad. Sentí, además, que ésta era una buena oportunidad para mostrarles a niñas dominicanas con sueños como los míos que es posible respetar nuestros valores mientras perseguimos nuestros sueños y que hay mérito en perseverar ante las adversidades. Fue con estas, podríamos llamar ilusiones y esperanzas, que participé. 

Terminar primera finalista fue de gran satisfacción para mí.  Este resultado representó una gran victoria y hasta una gran sorpresa. Jamás esperé llegar tan lejos sin la ayuda de ningún patrocinador. Pero el trabajo determinado y persistente unido al apoyo desinteresado de un grupo de personas con mucho talento, rindieron excelentes frutos. Usé todos mis ahorros para cubrir mis gastos. Jusef Sánchez se convirtió en mi asesor, gracias al apoyo del manager de The Price Models Miguel Alejandro. Los vestidos de gala fueron donados por Leonel Lirio, uno de los diseñadores más reconocidos de la República Dominicana. Mi compañera de la universidad Alondra Ángeles fue la fotógrafa que tomó todas mis fotos oficiales. Mi formación de concursante (pasarela, oratoria y las prácticas de desenvolvimiento escénico) la realizo el equipo de Bellaldama. Sin duda fui altamente bendecida con el apoyo de un grupo de buenos amigos y personas de gran talento y experiencia. Con cada uno tengo una deuda de agradecimiento eterna. Sin su apoyo colectivo, participar en el concurso hubiese sido prácticamente imposible.

Al final, como en todo desafío en la vida, cuando reflexionamos, el apoyo y amor de la familia es siempre el principal. En mi caso esta es la gran verdad. El apoyo sin condiciones y siempre seguro de mi Madre fue una fuente constante de energía y seguridad. Sabía que en sus hombros podía descansar y que sus oídos estaban abiertos para escucharme a cualquier hora del día. En los momentos difíciles, el recuerdo de mi papá me brindaba tranquilidad.  En mi corazón sentía que él me cuidaba desde arriba. Mi agradecimiento para ambos es por tanto infinito. 

La celebración de terminar primera finalista cambió repentinamente a una mezcla de emociones, que todavía tengo dificultad definiendo, cuando acontecimientos totalmente inesperados y penosos dieron como resultado que fuera coronada Miss República Dominicana 2012. Toda esperanza de ocupar este puesto terminó para mí al finalizar el concurso; mi visión se había fijado en servir a mi país con honor y agradecimiento como primera finalista y perseguir una carrera como actriz. Pero esta sorpresa no solo representó un cambio inesperado en mis planes, también abrió mis ojos en otra dimensión acerca de los reinados de belleza; pude sin duda comprobar que la vista de la foresta es muy diferente desde la distancia.  

Profundizaré sobre mi experiencia como Miss República Dominicana 2012 en la Parte II de este artículo.